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El 31 de octubre, una niña fue violada por un paracaidista. La PNC negó el crimen en redes. La víctima estuvo hospitalizada siete días

El 31 de octubre anterior, M. salió de la casa de una tía a la de una compañera de escuela para prestarle un cuaderno y ponerse al día con sus lecciones, ya que por quebrantos de salud había perdido varias clases. Eran como las 4:30 p.m. y los efectos de la tormenta tropical Pilar se dejaban sentir en Soyapango.

En la casa de la compañera no había nadie. M., de 13 años de edad, se dispuso a marcharse a su casa y fue en ese trayecto cuando fue retenida por, supuestamente, tres miembros del Batallón de Paracaidistas, que es parte del Comando de Fuerzas Especiales (CFE), que la llevaron a través de la cancha de fútbol hasta unos matorrales donde uno de los militares la violó, mientras los otros dos montaban guardia.

Luego de sufrir la violación, la niña salió sola por un costado de la misma cancha, caminó solo con una sandalia puesta a su casa por la calle Circunvalación, se internó en el pasaje de sus familiares, tocó la puerta pero nadie abrió. Luego se dirigió a la casa de una vecina a quien le contó someramente lo que había sufrido.

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De acuerdo con fuentes policiales (que hablaron a condición de anonimato), fue esa vecina quien llamó al 911 y a la tía de M. para que llegara a ver lo que le habían hecho a la menor.

La víctima de violación fue trasladada por Cruz Verde al Hospital de La Mujer, donde según familiares, pasó internada siete días. Foto difundida en X por @moverderechopnc

Según los informantes, era evidente que la niña había sido golpeada. Cuando una familiar llegó a donde estaba, la niña le dijo que la habían violado.

La familiar le levantó un poco la blusa y fue entonces que vieron que, además de varias marcas de golpes, en un costado tenía marcado con lodo, la suela de una bota militar. “Me duele todo”, recuerdan las fuentes que decía la niña.

PNC llegó 30 minutos después de la llamada de auxilio

A pesar de lo apremiante del caso, las fuentes aseguran que una patrulla policial llegó media hora después de haber llamado al 911, porque los policías más cercanos eran los de la colonia San José, pero éstos tenían problemas para desplazarse, por lo cual asignaron el caso a una patrulla del puesto de la colonia Santa Eduviges.

Foto EDH/ Francisco Rubio

De acuerdo con fuentes de este Diario, la niña describió en los primeros minutos, cuando ya estaba acompañada de vecinos y familiares, que el soldado que la había violado tenía oculto el rostro con un gorro (navarone), vestía una camiseta negra, pantalón y botas militares. No portaba fusil.

Los otros dos sí andaban completamente uniformados y con sus fusiles. Los tres llevaban boina ocre. Fuentes militares afirmaron que dentro del CFE, el uso de esas boinas ocres es exclusivo del Batallón de Paracaidistas.

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Cuando por fin llegaron los policías, éstos llamaron a Cruz Verde para trasladar a la víctima a un hospital. Los socorristas evaluaron a la niña, le dieron un tranquilizante porque tenía la presión arterial alterada, aseguran los informantes.

La agresión a la adolescente ocurrió cerca de la cancha de fútbol de la urbanización Bosques del Río en Soyapango, en un terreno usado para agricultura. Foto EDH / Francisco Rubio

Los mismos policías querían llevar a la niña a la base de los soldados para que reconociera a quien la había violado, pero una familiar se opuso argumentando que la menor no estaba bien emocionalmente y que ver nuevamente a sus agresores podría causarle más daño.

Luego de discutir a qué hospital llevarla, los agentes decidieron llevarla al Hospital Molina Martínez, siempre en Soyapango, pero familiares de la víctima les pidieron que mejor la llevaran al Hospital de La Mujer, en San Salvador.

Así se hizo. Para entonces ya eran aproximadamente las 8:00 p.m. y a la colonia habían llegado más soldados de lo habitual. Un militar le dijo a una familiar “que no se preocupara, que el hecho no iba a quedar así, que él era padre y que no le gustaría que a sus hijos les pasara algo así”.

Esa misma noche, los soldados (aproximadamente siete) asignados a la colonia Bosques del Río fueron formados en la cancha de basquetbol y los desarmaron. No obstante, hasta el momento se desconoce qué sucedió con todos ellos y, principalmente, con el que violó a la niña.

A las 8:39 p.m., la cuenta en X del Movimiento de Trabajadores de la Policía (@moverderechopnc) había informado sobre la violación, además de publicar una foto de M. siendo asistida.

Pero 39 minutos después, la Policía Nacional Civil (PNC) publicó que era falsa la información divulgada por @moverderechopnc.

El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, no tardó en publicar en sus redes sociales el desmentido de la PNC.

Desde entonces no se supo más del caso y quedó oculto. Como si de verdad no hubiera ocurrido; como si la víctima, niña de 13 años, importara menos que un soldado de fuerzas especiales.

Pero sí ocurrió. La PNC mintió

La menor estuvo ingresada durante siete días en el Hospital de la Mujer, tiempo en que fue presionada por agentes policiales. “Decí la verdad, el soldado es tu marido. El karma te va a llegar”, le llegaban a decir. Algunas veces, la víctima se hacía la dormida para que no le preguntaran nada o la coaccionaran.

Ocho días después, es decir, al siguiente de salir del hospital, la Fiscalía la hizo revivir la pesadilla del crimen que sufrió, al obligarla a que hiciera exactamente el recorrido que hizo aquella tarde del 31 de octubre, narrando dónde y cómo fue retenida, señalando el lugar donde la violaron y el recorrido que hizo hasta llegar sola a su casa, afirman fuentes fiscales y policiales cercanas al caso.

De acuerdo con fuentes fiscales, policiales y militares, “han recibido órdenes” de no avanzar en el caso. Es más, hace unos días, supuestos investigadores llegaron a incautarse de vídeos de cámaras de vigilancia ubicadas en el trayecto por donde la menor caminó luego de ser violada; sin embargo, las fiscales del caso (han asignado a dos) aparentemente desconocían esa diligencia.

Vecinos de la colonia Bosques del río están atemorizados y son pocos los que se atreven a hablar del caso. Algunos, a pesar de vivir a pocos metros de la víctima, niegan conocer el caso, conocer a la niña y su familia.

La víctima y su madre huyeron de la colonia Bosques del Río.

El Diario de Hoy gestionó la versión tanto de la Fiscalía como del Ministerio de Defensa. Como en otros casos, ambas instituciones guardaron silencio.



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Por ahed