¿Qué seguimiento sicológico, técnico, nutricional tienen los jugadores que una vez brillaron en liga, que son llamados a Selección, pero tras un tiempo desaparecen del mapa?

La Selecta ha aumentado, una vez más, su registro de más partidos sin ganar, llegó a 16 tras el empate con Curazao. Con nuevo entrenador desde hace apenas tres partidos ypocas semanas de trabajo, no es que se les pueda pedir mucho.

Pero estas líneas no son ni para defender a Rubén de la Barrera (mucho menos para atacarlo), ni para defender a los jugadores o justificarlos. Es simplemente para poner los puntos sobre las íes, una vez más.

Es imposible esperar resultados diferentes si se hace todo mal. En liga, se suman los jugadores de equipos de Primera División que se quejan por la falta de pagos de sus salarios. ¿Cómo pueden tener entonces las herramientas más básicas para poder siquiera ser competitivos?

Si no hay pago, es imposible seguir una dieta siquiera decente de atleta profesional. ¿O acaso en los supermercados les fiarán con decir que algún día les pagarán los directivos para comprar pescado y pechugas de pollo? ¿Con qué incentivo emocional puede llegar un jugador a entrenar si en su mente está preocupado porque él y su familia cualquier día será expulsado de la casa que paga o alquila por la falta de dinero?

Aparte de todo el tema socioeconómico y la falta de capacidad para hacer mercadeable una liga decadente, está todo el problema de las canchas. El triste ejemplo del Barraza de San Miguel hace unos días era muestra de lo pobre de la liga, pobre en toda su dimensión No se pudo ni siquiera suspender el partido, que no debió de jugarse en condiciones de terreno tan lamentables. Ni había espacio para acomodarlo con el desorden que se tienen de calendario en Primera División. Eso no es fútbol lo ejecutado en esa cancha aquel día, y no se les puede pedir después a los jugadores que compitan en Selección a otro nivel cuando en las canchas nacionales no se pueden dar dos pases seguidos sin que la bola rebote como que pin pong estuvieran jugando.

¿Qué seguimiento sicológico y humano, técnico, nutricional y de herramientas blandas para la vida tienen los jugadores que una vez brillaron medianamente en una triste liga, que son llamados a Selección para que rindan, pero tras un tiempo desaparecen del mapa?

Sobran los casos de jugadores. Hugo Pérez llamó a más de 100 e intentó planes nutricionales personalizados. Muchísimos de esos convocados mostraron condiciones importantes en distintos tramos. ¿Se acuerdan del Bryan Tamacas contra Qatar en Copa Oro? ¿Por qué no podemos tener jugadores constantes? ¿Qué pasó con Jairo Henríquez, llamado a ser el desequilibrante, que bailó no una sino varias veces a jugadores de la talla de Sergiño Dest, peroluego desaparecen de Selección y no logran dar el salto a MLS? ¿Por qué ocurre todo eso?

No hay plan estratégico a largo plazo, y aunque en la FESFUT ahora hay gente que al menos intenta ciertos mínimos, como hacer cumplir los pagos, eso no bastará. Lo que ocurrirá con los jugadores de los equipos que son denunciados es que sus equipos terminarán descendiendo, inhabilitarán, en el mejor de los casos, a los directivos por un tiempo, pero su dinero no lo tendrán, y peor aún, otro equipo caerá en la quiebra y más jugadores quedarán en el limbo. Casos sobran de ejemplos en los últimos años, sino recordemos recientemente lo de Chalatenango. No hay un modelo que permita establecer mecanismos reales de equilibrio financiero, mercadeo y desarrollo a corto, mediano y largo plazo.

No es Rubén de la Barrera, no era Hugo Pérez, no es Tamacas, no es Jairo, no son individuos el problema, y tampoco la solución. Albert Einstein dijo alguna vez que la locura era estar haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. El Salvador lleva décadas cometiendo los mismos errores, mientras otros han aprendido y han corregido. Nos estamos quedando más atrás – ahora es más claro simplemente porque otros sí están planificando a largo plazo – que naciones como Nicaragua, Honduras o Panamá, que tampoco es que hagan tantas cosas mejores, pero al menos, se han ordenado un poco más.

Se necesita gente capacitada en los puestos clave, en las direcciones deportivas, no sólo mejores entrenadores o jugadores. Ni Cristiano Ronaldo levantó al Manchester United y se terminó marchando por la puerta de atrás de un lugar a donde fue ídolo. No es el individuo. El fútbol es un sistema, y no se le puede pedir a un grupo de jugadores que lo salve cuando su contexto es tan limitado como el del fútbol salvadoreño.

Es lindo imaginar casos como los de Marcelo (el brasileño ex del Real Madrid), que en medio de la pobreza continuaron luchando y cambiaron su vida y las de sus familias. Nos encantan esas historias de superación. Pero son casos aislados, y eso que en Brasil existe toda una infraestructura infinita a comparación de la de El Salvador para que se den esos jugadores excepcionales.

En el fútbol actual, esperar que el talento baste no es suficiente. Afuera están planeando, trabajando, estudiando constantemente sobre dirección deportiva, mecadeo, administración de empresas, promoción de jugadores, inteligencia kinestésica aplicada, inteligencia artificial, habilidades blandas y duras… en otros países latinos a donde la corrupción ha sido también horrible como en El Salvador, los equipos han trabajado por años para tener escuelas, a donde no sólo se les enseña fútbol, sino una profesión. Al final, no todos vivirán o llegarán a ser jugadores profesionales rentables. Pero han aprendido algo en ese camino del fútbol y la vida. Mientras en El Salvador, esperamos que los seleccionados ganen mientras algunos no saben siquiera si llegarán a fin de mes…

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Por ahed