Su privilegiada y potente voz la ha llevado a representar dignamente al país en el extranjero y a compartir escenarios con importantes artistas de talla internacional

De niña, Gracia María González nunca imaginó que con el paso de los años se convertiría en una de las máximas exponentes del canto lírico en El Salvador. Al principio, su sueño era convertirse en una gran bailarina de música clásica, arte que comenzó a cultivar gracias al apoyo de su familia. Fue durante ese proceso de aprendizaje en el ballet donde le despertó el gusto y el amor por el canto lírico. Y aunque ella y sus parientes sabían que tenía un don especial con su voz, fue una maestra quien la motivó para que emprendiera su fascinante viaje musical, mismo que la ha llevado a presentarse en el extranjero y a compartir escenario con otros artistas de talla internacional. Ese viaje que inició siendo niña es el que también le ha dado un sinfín de satisfacciones.

“Antes de ser cantante lírica fui bailarina de ballet. Primero me apasioné por el ballet clásico y desde ahí venía ya un gusto por la música clásica”, expresó Gracia en entrevista con El Diario de Hoy. “Ya había descubierto que podía cantar. Una maestra de música, que era graduada de un conservatorio de Italia, me escuchó cantar y dijo: ‘esta niña tiene un don, hay que decirles a los papás’. Y así fuimos teniendo como ciertos atisbos de que yo tenía un talento para cantar”, añadió.

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Luego de sufrir una lesión, tuvo que abandonar el ballet, fue entonces que decidió dedicarse de lleno al canto. Lo que ella nunca imaginó era lo que el destino le tenía preparado.

Gracia González
Foto EDH/ Yessica Hompanera

A los 13 años audiciónó en Opera de El Salvador (OPES) para un papel en la obra “La novicia rebelde”. Tras lograr el rol comenzó a incrementar su amor por el canto lírico. Algunos de sus maestros la incentivaron a que se quedara en la OPES para que “aprendiera más”.

“A mí me gustaban los musicales, el pop lírico, pero, poco a poco, al quedarme a clases mis maestros me comenzaron a enseñar piezas un poquito más serias. Ellos fueron inculcando en mí ese amor y esa pasión por la ópera, género que es mucho más serio y, quieras o no, pues un tanto más complicado técnicamente”, manifiesta la artista.

En constante preparación

Gracia revela que perteneció a la OPES durante unos diez años; su separación de esta institución artística obedeció al deseo de trabajar de manera individual.

“Fue un momento difícil porque uno, obviamente, ama a sus maestros, ama a su escuela, pero de repente ya los planes no se alinean tanto. Y bueno, yo tenía invitaciones para ir a fuera, eso me coincidía con los ensayos y tuve que decidir. En algún punto dije: ‘bueno, ni modo quiero irme más por este camino individual, quiero hacer estos proyectos’ y lastimosamente no podía hacer ambos”, comenta la soprano.

Sin embargo, el hecho de haber dejado la OPES no fue motivo para que ella no siguiera preparándose en su carrera de solista. Continuó recibiendo el apoyo de algunos maestros de esa entidad; asimismo, recibió clases y talleres fuera del país. Su pasión por el canto también la motivó a aprender varios idiomas.

“En este momento, es más una cuestión de practicar las bases y todo lo que ya aprendí por mi cuenta, de recibir un entrenamiento constante y tener periodos en los que voy y recibo clases de otros maestros”, dice la artista. “Siempre estoy buscando de qué maestros nuevos poder aprender, porque uno realmente nunca termina de aprender, siempre hay cosas nuevas que mejorar”, agrega.

Gracia González
Foto: cortesía Gracia González

Sin pretender jactarse, la artista considera que su talento ha incrementado en ella de manera orgánica y que gracias a él ha logrado un sinfín de satisfacciones, tanto profesionales como personales.

“Nunca me puse a pensar hasta dónde podría llegar; claro, uno sueña y dice: ‘yo quiero cantar en la ópera de Viena’, pero muy distinto a eso es pasarlo a un plano de realidad. Creo que siempre he estado enfocada en el trabajo constante, en estarme preparando y estar lista para todas las oportunidades que se vengan y poderlas aprovechar”, sostiene.

Detalles que llenan de orgullo

Al traer a su mente todas las satisfacciones y logros cosechados a lo largo de su trayectoria, Gracia es contundente al revelar aquellos detalles y momentos que la han puesto muy feliz y que le han hinchado su corazón de orgullo.

“Obviamente las primeras veces que estuve en una ópera aquí en el país; para mí fue ¡wao! (…) eso para mí fue un gran logro. Y gracias a Dios ha pasado en varias ocasiones; he podido cantar con orquestas y con directores, tanto de aquí como de afuera”, comenta.

Otro de los maravillosos momentos que recuerda y que la llenaron de satisfacción y emoción a la artista fue cuando tuvo la oportunidad de presentarse en una serie de conciertos en Europa. Según ella, fue durante un primer ensayo, en uno de esos espectáculos, donde se sintió estremecida.

“Recuerdo ese ensayo, en Suiza, en un conservatorio. Era con una orquesta de unos 50 músicos, y un coro como de unos 60, yo era la única solista (…) el ensayo empezó con una de mis piezas favorita”, comenta la profesional del canto con los ojos empapados de lágrimas. “Y esa pieza comienza con unas trompetas poque es una pieza que simula como que el viento baja de las montañas. Y empieza aquello con esa fuerza. En ese momentito yo veo a todo el coro alineado, a toda la orquesta, los metales… hasta la luz que entraba al salón se veía mágica. Se me puso la piel de gallina por completo. Y pensaba: ‘¡qué gran regalo poder estar aquí!’”, añade.

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Durante la entrevista, Gracia González exalta los detalles que la hacen sentir orgullosa de El Salvador, entre ellos el saber que hay salvadoreños, en su mayoría jóvenes, que se dedican a la música a sabiendas que en el país resulta un tanto difícil vivir del arte.

“Siento que hay pocas cosas que nos pueden llegar tan profundo, que nos pueden tocar tanto como la música. Me parece tan noble que haya tantos artistas que decidan dedicar su vida a esto, a este arte y hacerlo aquí en El Salvador y decir ‘¡soy salvadoreño!’. Me encanta”, expresa.

Gracia González
Foto EDH/ Yessica Hompanera

“Me siento orgullosa porque sé que con lo pequeño que somos (en territorio) somos capaces de hacer cosas gigantes, enormes. Sé que los salvadoreños en general tenemos un corazón supergeneroso, supertrabajador, superdispuesto a hacer las cosas y a hacerlas bien. Y es que se nota en el carácter y en la personalidad de los salvadoreños en general. Y a mí eso me llena de orgullo”, reitera la artista.

Gracia afirma que hay muchas razones que la inspiran a seguir adelante como intérprete del género lírico, entre las que sobresalen las reacciones que tiene el público que disfruta de sus presentaciones, las cuales pueden ser en un salón o sobre el escenario de reconocidos e importantes teatros.

“Lo que más me motiva es cuando ya estoy en una función y empiezo a ver las caras de la gente que están apreciando lo que yo estoy cantando. Es maravilloso ver a alguien que llegó de repente un poco estresado y con cara de aburrimiento, y luego ver que, a media función, su cara ya es otra, como diciendo ‘estoy relajado, estoy feliz’. Ver ese cambio y poder tener ese impacto en las personas es fabuloso”, manifiesta.

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Por ahed